Diseño gráfico sostenible

Diseño gráfico sostenible

No siendo este campo una rama en la que haya recibido formación académica de algún tipo, he de decir que estoy deseando compartir reflexiones e ideas en torno a este tema, para recibir otras en respuesta y aportar un acercamiento más a este campo eco que ha de ser y será el diseño en si mismo. Vayamos al lío, conciso y en forma de lista, cosas en las que he pensado estos años, algunas aplicándolas y otras con ganas de ser aplicadas (cliente, abre tu mente)

1.- No es algo nuevo, seguro, pero no por ser lo primero que nos viene a la cabeza ha de ser menos importante. La cantidad de tinta importa. Y mucho. Además de ser un ahorro para el planeta reducir su uso también puede ser bueno para la parte económica del proyecto, un gancho más para convencer en su uso consciente. Además de la cantidad, que nos daría pie a hablar de tipografías más o menos eco (no da el tiempo/espacio para ello hoy), podemos pensar también en la calidad. Hasta hace poco en la impresión offset se utilizaban únicamente tintas de base mineral que contenían derivados del petróleo, aunque sigue siendo lo más habitual, actualmente existen tintas ecológicas y podemos ir pidiéndolas, creando una demanda que haga a los negocios locales evolucionar hacia formas más (eco)lógicas de ofrecer sus servicios. O podemos decidirnos a apoyar a los negocios que ya han apostado por ello, aunque sea en la distancia. Ahí tendremos que decidir entre la lógica de lo más cercano o la de lo materialmente más sostenible. Existe una gama de tintes ecológicos para su uso en maquinaria profesional de impresión, además fabricadas en España y por tanto cercanas para cualquier empresa del estado.

2.- El segundo material en importancia a la hora de hablar de materiales impresos está claro que es la imprescindible base. El papel. El reciclado es la primera y más obvia opción ecológica que podamos escoger. Lo hay blanqueado y de color caqui.

Existen tres métodos para blanquear el papel. Con cloro elemental, actualmente prohibido en la UE pero que hasta 1990 se usaba en un 95% de los casos y hoy en día todavía está presente en muchos papeles de manufactura fuera de la UE. Usando dióxido de cloro, método que podemos identificar a través de las siglas ECF. O bien sin cloro empleando como agente blanqueador químicos no tóxicos como el hidrosulfito sódico, que identificaremos con las siglas TCF (cuando es empleado sobre papel de 1ª mano) o PCF (empleado sobre reciclado)

Parece obvio que PCF es la mejor sigla que podemos encontrar en los papeles de impresión que vayamos a utilizar, aunque seguro que hay algún diseño especial que el cliente quiera ver sobre fondo blanco y en ese caso no estaría del todo mal optar por un TCF. De cualquier forma nunca está de más pensar en las posibilidades creativas que se nos abren cuando tenemos una mente (eco)nsciente. Es posible que este reto, que en realidad debería de ser una obligación, mejore nuestras aportaciones al mundo del grafismo.

Tipografías eco. Esta es ecofont, basada en vera sans, fuente de código abierto. Ahorra hasta uyn 20% de tinta.

3.- Hay otras cuestiones que plantearse en cuanto al uso del soporte de impresión adecuado. El gramaje puede no ser importante económicamente, a no ser que se trate de grandes tiradas como en el caso de revistas o periódicos, pero cada detalle cuenta a la hora de medir la huella ecológica de nuestros diseños. Es evidente que los usos de esos diseños también ha de tenerse en cuenta a la hora de decidirnos por uno u otro papel. No es lo mismo imprimir el cartel de una actividad que va a tener lugar en dos semanas y por tanto una vida útil corta, a que un local imprima su cartel de actividades anuales, que ha de durar todo el año, claro. Para el primer ejemplo podemos buscar un gramaje más ligero, ojo que el grosor de dos papeles del mismo gramaje puede variar, y para el segundo uno más pesado, más denso y resistente. Para el primero podemos decidirnos por un acabado mate y para el segundo quizás nos interese un satinado. Al fin y al cabo una buena impresión del segundo puede cumplir mejor su función y durabilidad (si lo imprimiésemos en otros términos podría obligarnos a reemplazarlo a mitad de año y mi gozo en un pozo)
Aquí luego ya entran muchos tipos de calidad de papeles y acabados en los que no está demás imbuirse, yo lo hago cuando los proyectos/necesidades concretas me marcan un camino hacia la autoformación, y siempre ha pasado un tiempo y puede haber habido algún avance significativo en la industria que de este modo no se nos pase por alto.

Pensar digital versus pensar para imprimir

4.- Claro, precisamos de energía eléctrica que mueva todas esas maquinarias y ahí entran muchos otros factores, qué tipo de energía consumimos en nuestras casa y qué distribuidoras eléctricas proveen a los negocios locales en que imprimimos. Pero al margen de estos temas, en los que no voy a entrar (suspiro de alivio, intuyo), el presente es el futuro y empieza a haber teconología en forma de alternativas para este menester también. Impresoras que emplean la técnica fotográfica analógica para imprimir con la luz del sol, las impresora que usan grafitos e incluso goma de borrar o… el molinillo de viento que instalemos al lado de nuestra propia impresora.

Hay muchos más puntos a tener en cuenta, acabados, texturas, colores… en realidad podemos aplicar una mirada sostenible a casi todos los aspectos del diseño, como de la vida. Se trata de ir probando, compartiendo, mejorando.